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Mi memoria histórica: Apuntes nostálgicos del hombre que tuvo la suerte de ser niño en la España de Franco
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Paquito Mercadero
2018-02-14 01:51:20 UTC
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Mi memoria histórica: Apuntes nostálgicos del hombre que tuvo la suerte
de ser niño en la España de Franco

http://www.alertadigital.com/2018/02/13/mi-memoria-historica-apuntes-nostalgicos-del-hombre-que-tuvo-la-suerte-de-ser-nino-en-la-espana-de-franco/

AR.- Hay periodos indisolublemente unidos al patrimonio emocional de
cada uno. Los últimos años de la España de Franco fue uno de ellos para
quien esto escribe. Coincidieron con una niñez plenamente feliz. Tan
feliz que su rememoración hace crujir mis emociones, que estoy seguro
son también las de muchos lectores. Nací y y transcurrieron mis primeros
años bajo la sombra de un régimen que de entrada garantizó mi derecho a
la vida. Como a mi, a esos miles de españoles, hoy convertidos al
progresismo, que fueron concebidos y alumbrados antes de 1975 y que hoy
tanto se afanan en borrar cualquier huella y en profanar cualquier
recuerdo cálido de una época en la que tuvieron la oportunidad que ésta,
mucho más democrática y avanzada, le niega a cien mil nonatos cada año.

Nací y transitó mi niñez en una España que me sigue reconfortando el
ánimo al recordarla tal y como era y que, sin saber por qué, hizo feliz
a toda la gente que alcanzan mis recuerdos. En la España de mi niñez las
personas vivían con alegría, les ilusionaban las cosas que hoy son
despreciadas, a las patologías se las llamaban por su nombre, había una
frontera natural entre el bien y el mal, la fealdad y la belleza, lo
falso y lo verdadero, lo grotesco y lo sublime… Todo lo que se percibía
alrededor era un alto compromiso moral. Los niños éramos felices, a
salvo de psicólogos infantiles y de la fétida influencia del
adoctrinamiento ideológico que hoy sufren los futuros votantes. Era
aquella una España de gente responsable, de personas de bien, de
libertad sin más freno que la exigencia de no atropellar el principio de
la autoridad, que todos aceptaban. Los padres exigían severidad a los
maestros. Algunos la llevaban al extremo, tal era el caso de don Juan
Carlos, con su amenazante regla de madera, de aquellas grandes y
pesadas, que tanto temíamos. Lo vi hace poco en el paseo marítimo de
Málaga, ya frisando los ochenta, y no pude evitar que una emoción
intensa me obligara a abrazarlo y agracederle aquellas enseñanzas que
primaban el esfuerzo y la formación en valores inmutables. No tengo
constancia de que ninguno de los alumnos de entonces precisara de ayuda
psicológica, ni arrastrara alguno de los traumas que en los niños de hoy
son tan habituales. Que crecieran en el seno de familias responsables y
estructuradas acaso fuese una buena razón de fondo.

Los programas televisivos eran didácticos y buscaban el sano
entretenimiento.. En la imagen, Kiko Ledgard y Don Cicuta,protagonistas
del legendario "Un, dos, tres"
Los programas televisivos eran didácticos y buscaban el sano
entretenimiento.. En la imagen, Kiko Ledgard y Don Cicuta,protagonistas
del legendario “Un, dos, tres”

La seguridad en el ambiente se trasladaba a los hogares. Los españoles
eran ya padres y madres a los veintipocos años. Eso obligaba a que el
instinto de la responsabilidad tomase el control de sus vidas. Las
familias estaban unidas, los viejos formaban parte del cálido paisaje de
los hogares, la fatuidad y el postureo no tenían cabida en aquella
España de gente tan aferrada a los fundamentos. Los programas
televisivos eran didácticos y buscaban el sano entretenimiento. Se
aprovechaba cualquier ocasión para estar juntos y disfrutar de una
existencia entrañable y sencilla, al resguardo de gente tan infecta como
la que cabildea en instituciones y tertulias. Qué paradójico que
cuarenta años después de aquel oasis de salud moral y de prosperidad
general, unos políticos sin alma pretendan que abjuremos de aquel
periodo de nuestras vidas, en nombre de lo que ellos llaman la memoria
histórica. Como el que reivindica los grilletes para hacernos libres.
Quieren convencerme que el universo que impregnó de vida y de luz mi
niñez, se construyó sobre corrompidos materiales morales. Frente a esos
palpitantes recuerdos, la disolvente remembranza izquierdista del nuevo
frentepopulismo. Sobre la sangre y la traición se persigue hoy desde el
gobierno y sus aliados ganar la guerra revolucionaria que provocaron y
perdieron hace 78 años. Ya de entrada les digo que se vayan a la mierda,
que no me dan ningún miedo, y mucho menos si ese miedo es para que
renunciemos a lo que todavía nos hace soportable la existencia.

El resentimiento de unos y la cobardía de otros coinciden en la pasión
común por borrar toda huella del régimen de Franco en el que la mayoría
de ellos crecieron y prosperaron. Era lógico que la Constitución de 1978
naciera infectada de relativismo, reverberos laicistas, añoranzas de lo
peor de la República y un apenas soterrado revisionismo. Resultó así
que, en vez de a una democracia, se pusieron los cimientos a una forma
infrademocrática de alternancia totalitaria de partidos. Se creó un
sistema de instituciones que ahí están, funcionando mejor o peor, pero
casi ausencia de valores. Hasta el punto de que, a estas alturas, pueden
algunos hablar de democracia sin políticos que piensen, sientan y actúen
como demócratas y como españoles enterizos. Ese oneroso vacío alcanza en
la actualidad términos extremos. Aniquilados los últimos valores que,
aunque debilitados, todavía subsistían, las perspectivas de futuro son
dantescas para España, para el Estado y para una sociedad que,
desguazada de valores, asiste impasible a su destrucción.

Los Chiripitifláuticos, en acción
Los Chiripitifláuticos, en acción

Hay sin embargo una circunstancia que debería alimentar nuestra
esperanza. Si tienen que aprobar leyes como la de la memoria histórica,
si pretenden debilitar nuestras convicciones con la razón de la fuerza,
si tras cuarenta años de ataques, tan demoledores como continuados,
contra Franco y su obra, se ven obligados a desenfundar el revólver, es
porque persiste en España un número nada desdeñable de ciudadanos que
ama nuestra fe y nuestro rumbo, ama nuestro paisaje histórico y nuestras
señas afectivas, ama a nuestros héroes y nuestros ideales, ama nuestra
independencia intelectual y nuestra rebeldía cívica. Comprendo que pocos
nos aventuremos a expresar de forma clara y rotunda lo que pensamos y
defender aquello en lo que en conciencia creemos. Hablar bien de la
España de Franco no es un buen negocio. No te hace prosperar
laboralmente. No te otorga prestigio social. No te encumbra al paraninfo
de los que viven de la mamandurria. No te acerca a los contratos
públicos ni a las subvenciones. No te granjea el favor de la prensa ni
de los amos del momento. Ese odio infinito a Franco se debe sobre todo a
que no han podido borrar la figura inspirativa y el modelo que sigue
siendo para muchos españoles. Me atrevería a decir que para millones de
españoles. Y ello pese a las megatoneladas de basura propagandística que
se han vertido contra su memoria, sin parangón con ningún otro personaje
de nuestra historia.

Ese odio inmarcesible, imperecedero, sin la más mínima posibilidad de
sosiego y apaciguamiento, se crece por la inmensa humillación de que
Franco sólo pudo la muerte, y se crece también por la seguridad de su
creciente recuerdo en las gentes más sencillas cuando comparan su obra
con la de este y otros gobiernos de la democracia.

Franco saluda al hoy rey Felipe VI. Al fondo, Juan Carlos I, observa la
escena.
Franco saluda al hoy rey Felipe VI. Al fondo, Juan Carlos I, observa la
escena.

Ver que el odiado vive cada día más y que esa supervivencia creciente la
logra, en parte, por la comparación con quienes le sucedieron; palpar
que ese odio no hace sino agigantar al odiado, es causa a su vez del
odio que millones de españoles ya sentimos. He aquí el dramático círculo
vicioso de un proceso político que, según se nos dijo, restañaría para
siempre las heridas de las dos España: para vengarnos, hay que destruir
su obra y cualquier cosa que nos recuerde aquella época. Pero al
destruir lo más genuino y representativo de aquella España, lo que hacen
es engrandecer el pasado. Y yo no he cambiado más que en la medida
necesaria, indispensable, que exigen el paso del tiempo, la variación de
las circunstancias y el mantenimiento de una terca y hermosa ilusión.
Mis ideas básicas son las mismas, los valores idénticos a los inculcados
entonces al niño que soñaba con ser hombre y que hoy sueña con recuperar
al niño que, pese a todo, aún sigue llevando dentro.

Y para terminar, una pregunta nada maliciosa: ¿afectará la nueva ley de
memoria histórica que pretenden sacar adelante PSOE, Podemos y
Ciudadanos a la familia que recuperó el trono en julio de 1969, cuando
las Cortes franquistas aprobaron, con la obediencia debida, a Juan
Carlos como sucesor del Caudillo “a título” de Rey? A las siete de la
tarde del 23 de julio de 1969, el nuevo Príncipe heredero del general
Franco introdujo su juramento con estas palabras: “Estoy profundamente
emocionado por la gran confianza que ha depositado en mí Su Excelencia
el Jefe del Estado…Formado en la España surgida el 18 de julio, he
conocido paso a paso las importantes realizaciones que se han conseguido
bajo el mando magistral del Generalísimo”.

¿Hará algo el Rey Felipe para evitar que se siga persiguiendo y
criminalizando a los defensores de un periodo de nuestra historia al que
su familia tanto debe? Lo dudo. Fiel a su estirpe, el Rey borboneará y
mirará de soslayo la deriva hacia la catástrofe. Nosotros, no. Esto es
AD. Lo natural, señores, cuando uno ha crecido rodeado de gente tan
digna y tan libre.
Paquito Mercadero
2018-02-14 01:57:43 UTC
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http://www.alertadigital.com/2018/02/13/mi-memoria-historica-apuntes-nostalgicos-del-hombre-que-tuvo-la-suerte-de-ser-nino-en-la-espana-de-franco/

18 comentarios en "Mi memoria histórica: Apuntes nostálgicos del hombre
que tuvo la suerte de ser niño en la España de Franco"

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Sanmalaquías
Sanmalaquías13/02/2018 22:13
¿Cómo lo diría yo…? ¡¡Valía mas una Navidad de aquellas, sin
ostentaciones ni derroches innecesarios ni cuantiosas consolas como
regalo de Reyes, que trescientos paganos carnavales y halloweens de ahora.

Ahí me detengo. Al resto del artículo nada se le puede aportar que no
haya reseñado ya D. Armando. La mal llamada democracia del 78 y todos y
cada uno de los que la refrendaron han sido y son la peor desgracia que
España ha padecido desde el año 711, en el que los moros invadieron España.

El crédito heredado del caudillo se acaba. Tanto el social como el
económico. Por no hablar del energético. Veremos que España heredarán
nuestros nietos una vez dilapidada la herencia. Que Dios les ayude.

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Palleter
Palleter13/02/2018 23:33
Que cierto es, todo lo que dice usted ;San Malaquías.
La pregunta es,sera tarde cuando todos despierten¿

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Linux a palo seco
Linux a palo seco13/02/2018 23:24
Meridianamente claro y asertivo tu comentario, Sanmalaquias. La
progresía resentida y “generosamente” subvencionada a costa de nuestros
impuestos se ha empleado a fondo en borrar todo ese acervo. Qué razón le
asiste cuando dice : que Dios ayude a nuestros nietos.

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F.G.R.
F.G.R.13/02/2018 22:47
¡Bravo!,¡Bravo!….otro gran artículo. ¡Cuanta razón!. En vez de mirar por
el bien común solo piensan en Franco y siempre lo mismo: odio, un odio
tal que están consiguiendo lo que se dice en el artículo,..la, otra vez,
división en dos Españas…Da asco vivir en esta época. Yo soy nacido en el
año de 1959 y no recuerdo haber “sufrido” ese horror del que nos hablan
continuamente unos niñatos de mierda, unos hijos de altos personajes de
ese régimen y otros hijos de terroristas que mataron a seres humanos.
Vuelvo a repetirlo: les agradezco a estos odiadores, de una parte de
nuestra historia, el hacerme leer mucho más sobre este periodo que he
vivido y darme cuenta de ese odio. Ese odio que llevan en la sangre los
perderá, o al menos eso espero. ¿El Rey?…después de la traición de su
padre….sinceramente me da igual. ¡Arriba España! ¡Viva Franco!. ¡Fuera
la república!. La izquierda es el pasado y no lo sabe. Y si algún
cobarde de estos quiere mi nombre y ni DNI se lo daré encantado. A esta
gentuza solo hay que plantarles cara y saldrán corriendo, como siempre.

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José Ubalde
José Ubalde13/02/2018 23:58
Los defensores de la ley de “memoria histérica” lo tienen todo, todo
menos la razón.

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hay que joderse
hay que joderse13/02/2018 22:15
Yo también fui un niño feliz en la España de Franco. Muchos millones lo
fuimos, estudiando en el colegio y jugando en la calle sin peligro. Y
eso es inamovible. Lo siento por las nuevas generaciones nacidas en esta
mierdocracia que no han conocido nada mejor. La infancia antes era como
describe en estas líneas don Armando.

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José Ubalde
José UbaldeHoy 0:01
No quieren que las nuevas generaciones comparen el Nuevo Estado, con el
nefasto régimen de 1978 que solo les da desempleo, empleo precario e
inseguridad.

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Rubèn
Rubèn13/02/2018 22:37
Nací en Octubre de 1969…y sí, también fuí un niño FELIZ
Gracias Armando, por tus palabras, que han llegado como puños a mi
corazón de niño grande… y hombre de valores inamovibles , regalados por
un época que quieren borrar de mi alma.

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ORGULLOSO DE SER ESPAÑOL
ORGULLOSO DE SER ESPAÑOL13/02/2018 22:24
Muy acertado artículo, dice verdades como puños, ya veremos quien de
aquí a poco tiempo defiende a la monarquía

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rdc
rdc13/02/2018 22:13
Tengo la impresión de que las últimas generaciones que vivieron y se
educaron en libertad en Occidente, fueron las de los años ochenta.
Cuando cae el muro de Berlín, la usura internacional es consciente de
que ha de volver al feudalismo y al esclavismo de toda la vida, y que
como dijo Fukuyama, ni las ideologías ni la historia tenían ya valor…

Creo que los niños que crecieron con más felicidad en España fueron los
que nacieron durante el franquismo y los primeros años de los años
ochenta, las leyes educativas eran mejores, había más nivel, había una
autoridad y un respeto por el profesorado, no existía la manipulación ni
los medios de comunicación tóxicos que hoy tenemos (internet), no
existía esa hipersexualización que sí sufren hoy los niños…

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Rober Hispano
Rober Hispano13/02/2018 23:31
Dios mío. Que tiempos. Ya nunca volverán.

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Carlos
Carlos13/02/2018 22:53
yo también recuerdo con nostalgia aquellos años. Hoy vivimos en la
abundancia pero sin valores. Los ricos son cada vez más ricos y la
educación, formación y esfuerzo ya no es la forma natural de progresar
socialmente.La corrupcción, la cobardía, el consumismo, el relativismo y
el egoísmo se ha apoderado de nuestra sociedad. Por otra parte, es algo
previsible,ya que todos nuestros dirigentes políticos desde 1975 han
sido todos sin excepciones unos auténticos traidores sin escrúpulos a
nuestra Patria.

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Palleter
Palleter13/02/2018 23:59
Me ha emocionado el reelerlo, que gran escrito de Armando Robles.

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Escipión El Africano
Escipión El Africano13/02/2018 23:39
Mis recuerdos de niñez los más bellos y bonitos de mi vida. Esos
recuerdos no me los quitará nadie de mi memoria, son míos y con ellos
moriré. Comparado la España de Franco con la dictadura democrática que
surgió a la muerte del Generalísimo, esto es una pura bazofia, una mierda.

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Fieles al 18 de Julio
Fieles al 18 de Julio13/02/2018 22:40
Por eso no extraña que en los pueblos o en las ciudades ,como nunca se
recuerde el nombre de Franco,por que tan solo ya basta sobretodo a los
españoles humildes y con valores ,el comparar la España de Franco,con la
España de después. Blas Piñar,Franco,Jose Antonio,protomártires de la
cruzada,caídos por Dios y por España, No hicieron nada por dinero,ni
renegaron de Dios,ni de su patria,ni traicionaron a sus amigos,ni
amordazaron su palabra ,no tuvieron mas que un odio ,en medio te tanto
amor profundo y hondo,odio al compás y a la escuadra, a la bandera roja
, a su implacable… Leer más »
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G. Bellalta
G. Bellalta13/02/2018 22:09
Armando, esta maravilla solo puede escribirla un alma muy grande. Mi
niñez se ha visto reflejada en todas y cada una de tus palabras.

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Mónica
Mónica13/02/2018 23:44
Ahora ya no ven en un mismo cuarto padres e hijos el “Un, dos, tres…”,
después de una cena en común, a pesar de las distintas horas de llegada
de cada uno. Ahora cada cual en su puta pantalla, terminal o “selular”,
y, si se puede, con la puerta de su cuarto trancada, ninguneando a los
padres, o madres, o padre o madre.

En fin: creo que se trata de muchas influencias en general, no sólo
echemos la culpa a la deformación y saqueo de la Democracia. Nació bien,
creció torcida y da coletazos por el saco. Prefiero la TV en blanco y
negro a la 3D, en todos los sentidos: un sofá no decora ni es para los
invitados, es para la familia, valor extinto últimamente.

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José Ubalde
José Ubalde13/02/2018 23:41
Tuve la suerte de nacer en el Nuevo Estado, 1939 -1975, de crecer en
aquella OJE de la Delegación de la Juventud del Movimiento Nacional,
estar gracias al Ministro Secretario General del Movimiento José Utrera
Molina en el Homenaje de la Juventud a Franco el 6 de diciembre de 1974.
Nadie me podrá quitar aquellas experiencias, empecé a trabajar en el
Nuevo Estado y desde el 20 de noviembre de 1975 y más desde el 6 de
diciembre de 1978, no he hecho más que perder derechos laborales y
estabilidad como productor asalariado. En cuanto a los sucesores a la
Jefatura de Estado:
“No más reyes de estirpe extranjera
ni más hombres sin pan que comer”
Del Himno de Combate de las JONS.

“El destino de la Casa de Borbón es fomentar las revoluciones y morir en
sus manos”
Donoso Cortés.

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